“Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.” (Isaías 50:6) Los maestros judíos (Rabinos) acostumbran dejar crecer sus barbas, pues era símbolo de autoridad, dignidad y respeto. En tiempos del rey David, sus siervos dignificaban el oficio dejando crecer sus barbas. Cortarlas o que se las cortasen era, por lo tanto,...